Ahora que ha finalizado el verano y llega el otoño es tiempo de preparar nuestro cuerpo para que afronte de forma saludable los cambios de temperaturas y clima. Así que de eso va el post de hoy, de la Puesta a Punto Otoñal.

La energía del verano es de excitación, expansiva, rápida, se dispersa hacia el exterior, nos apetece movernos, viajar…, las comidas y bebidas son frías, las ropas ligeras, pies descalzos, refrescos, helados, baños…, todo para refrescar el cuerpo y perder ese exceso de calor interno y ayudar a la sangre a circular. Por lo que ahora nuestros cuerpos están demasiado fríos y desprotegidos frente a los posibles cambios bruscos de temperatura siendo vulnerables a los resfriados, gripes, etc., por eso el otoño que comienza es el momento de prepararnos para temperaturas más frías. También nuestros pulmones y mucosas han sufrido con el verano y se encuentran resecos, por lo que se encuentran también muy sensibles y desprotegidos si de pronto tienen que enfrentarse a vientos fríos.

El otoño es el momento de ir aclimatando nuestro interior, para prepararlo frente al frío, la humedad y los días cortos. Es necesario ir templándolo, calentándolo y humedeciéndolo, para que se adapte armoniosamente, sin que se altere su ritmo ni física ni emocionalmente, comprendiendo lo que necesita en cada momento. Así conseguiremos el calor interno que necesita.

La energía otoñal es de recogimiento, de reposo, de poner en orden… si conectamos con la energía de cada estación fluiremos en armonía con ella, si no, nos sentiremos más cansados, con menos energía, más tristes, fatigados…

Cuando fluimos con la vida, las estaciones y la naturaleza, nos damos cuenta de que la misma naturaleza nos proporciona las herramientas necesarias en cada momento. Los alimentos del otoño tienen un sabor ligeramente dulce que miman y cuidan nuestro organismo, pero si continuamos con la alimentación de verano, seguimos acumulando frio interno  y no estarán a punto sus defensas y estaremos a merced de virus, bacterias….

Ahora llega el momento de los higos, las castañas, calabazas, cebollas, zanahorias,… alimentos que ayudan al cuerpo a ir recuperando el calor que ha perdido tras el verano. Cereales, arroz, quinoa, avena, legumbre…, sopas, cremas, caldos, infusiones, etc., nos ayudan a ir acumulando calor interno y recuperar la hidratación adecuada de mucosas y pulmones, pero debe evitarse tomar demasiado caliente cualquier preparación. También debemos tener especial cuidado en mantener caliente la zona de los riñones, cervicales y pies pues se pierde mucho calor en esas zonas si están desprotegidas penetrando fácilmente el frio en nuestro interior.

Con higos secos y vino podemos preparar una especie de jarabe que nos ayudará en caso de que nos pille desprevenidos el frio. De pequeña veía a mi padre prepararlo en casa pero sin saber las propiedades medicinales que tenía. Hoy en día consciente de sus propiedades medicinales, lo preparo siempre que amenaza un resfriado o hay problemas de tos, mucosidad, ronquera…porque ayuda a expulsar la mucosidad y a calmar la tos. Mi padre lo preparaba solo con vino e higos, yo le incorporo anís estrellado, canela y jengibre para potenciar más sus propiedades.

Ingredientes:

10 o 12 higos

1 litro de vino

Azúcar panela o miel (al gusto)

2 estrellas de anís estrellado

Un poco de canela y un poco de jengibre

Preparación:

Se ponen en una cazuela los higos partidos a la mitad y todos los ingredientes (excepto la miel que se añadirá al final) y se pone al fuego suave, dejar cocinar durante unos 30 minutos cuidando que no llegue a hervir. Se tapa y se deja reposar. Tomar pequeñas cantidades varias veces al día caliente, y sobre todo antes de acostarse.

Vino especiado

Los higos nos ayudan a adaptarnos al otoño, ricos en vitaminas y minerales (especialmente calcio y selenio), destacan entre otras sus propiedades expectorantes, que limpian los pulmones y nos ayuda en casos de bronquitis, catarros, mucosidad, asma,…

El vino caliente tiene propiedades antivirales, mejora la circulación sanguínea y ayuda a expulsar el frio interno.

El anís estrellado, el jengibre y la canela son excelentes expectorantes naturales.

Espero pongáis a punto vuestras defensas antes de que llegue el frio y que os sirva de ayuda esta receta si os pilla un resfriado.