Se me ha ocurrido añadir esta nueva sección a la que he decidido nombrar de la siguiente forma: DUELOS Y QUEBRANTOS DE UNA VEGANA FUERA DE CASA. Este post en el que os comentaré un viaje que hice recientemente y en el que estuve Visitando Urueña, un bonito pueblo medieval amurallado de la provincia de Valladolid.

He decidido enriquecer mi blog con este tipo de entradas, porque son muchos los quebrantos con los que una persona vegana tiene que lidiar más allá de su casa, si quiere comer fuera y puede que, de esta forma, contribuya a que sepáis dónde comer en los diferentes lugares que a partir de ahora visite. Lugares tan bonitos como Urueña.

¿POR QUÉ INICIAR EN URUEÑA?

Visitando Urueña
Visitando Urueña

Urueña es un pueblo tan pequeño, que supuse que encontrar algo que yo pudiera comer iba a ser misión imposible, pero no, me sorprendió hallar un restaurante con opciones veganas y, además, muy, muy ricas.

Quién me lo iba a decir! yo que salí, como siempre, con mi inseparable «kit de supervivencia». Una bolsa de conservación de alimentos repleta de todo un surtido de avituallamientos de «combate» jijijijii

Realmente es tan difícil ir a los restaurantes y no encontrar nada en el menú que no sea platos hechos con animales! ¿Tan difícil es, para profesionales de la cocina, hacer algún plato para quienes no queremos que un animal sufra para alimentarnos? Será por alternativas!

Pues bien, Urueña, por ser el sitio en el que se me ocurrió iniciar esta nueva sección, en la que poder dar a conocer lugares con encanto y opciones vegana, es quien inaugura este post.

No soy yo quién para hablar de la historia de este precioso pueblo medieval y tampoco es mi intención, por eso, os dejo por aquí el enlace a la web del Ayuntamiento de Urueña que, sin duda, sabrá infinitamente más que yo. Sólo os diré que es la Villa del Libro, con infinidad de librerías a cada cual más interesante, poblando sus antiguas calles y donde, sin duda, os perderéis buscando entre sus estantes.

Visitando Urueña, Carrito de Librería
Carrito a la Entrada de una librería

Desde el momento en que llegué me fascinaron sus murallas y calles, sus edificios antiguos, el continuo sonido de todo tipo de pájaros, la tranquilidad que pude vivir allí alejada de los ruidos de la urbe…mirar hacia el cielo, de noche y ver con toda claridad la innumerable cantidad de estrellas fue asombroso. Y es increíble, pero estamos tan habituades al ruido constante de gente, coches y demás que, al pasear al anochecer por esas calles tan silenciosas, es cuando eres consciente de ello, del silencio real y palpable que es como un bálsamo para el alma (sí, soy un poco intensa…)

En el sitio donde nos alojamos, (haz clic sobre el enlace si quieres saber cuál es), me dijeron que no nos podíamos perder la puesta de sol vista desde la muralla. Que, por cierto, tiene libre acceso sin tener que pagar o esperar horarios específicos y (y esto es increíble!) no tuvimos que hacer colas ni nada, eramos cuatro pelagatos y a ratos hasta estábamos solos! Así que, por supuesto, no nos la perdimos, pese al frío que hacía 🥶, allí estuvimos. Fue precioso!!!

DONDE COMER VEGANAMENTE EN URUEÑA

Y ahora sí, lo importante, después de patear todo el pueblo, visitando Urueña, de arriba abajo y de abajo arriba, el estómago empieza a quejarse pidiendo repostar. Como dije, en un pueblo tan pequeño en plena Castilla, la sorpresa fue mayúscula cuando entramos al restaurante La Real, situado en la calle del mismo nombre. Tenían un menú mixto, comida para omnis y comida que, no es que fuera para vegans, pero lo era, porque, como yo digo, no todo tiene que llevar carne. Había garbanzos con verduras, potaje de alcachofas, crema de calabaza…lo que yo comí fue una Ensalada de Manzana y Nueces (llevaba queso pero se lo pusieron a parte para El Busgosu) y Arroz Basmati con Pisto, todo maravillosamente cocinado por Allison. Me supo a gloria bendita!

Un restaurante emplazado en un precioso edificio antiguo, con mini-tienda de productos de la tierra y libros (será por libros en Urueña…) cuyo comedor tiene vistas a un precioso jardín interior, del que por desgracia no pudimos sacar fotos.

En fin, un lugar digno de conocer, sobre todo si quieres desconectar del «mundanal ruido» y perderte entre estanterías repletas de libros. En un futuro, muy poco a poco, iré colgando entradas en las que seguiré intentando compartir lugares en los que ser vegana no es un contratiempo y así sepáis dónde comer veganamente sin morir en el intento.

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