Me gustan las cosas raras, lo reconozco, todo lo que sea inusual me encanta y tengo la necesidad de probarlo. Las ortigas no es que sean raras ni nada de eso, pero si que es cierto que han caído en desuso y la gente se extraña de que las use para cocinar. Antes, cuando se vivía en el campo, era algo bastante habitual el usar las ortigas para cocinar y como remedio para múltiples afecciones. Es depurativa, desintoxicante, combate la anemia, fortalece uñas y pelo, antiinflamatoria….son muchísimas sus propiedades.

Yo las uso secas para infusiones, me las tomo con diente de león, porque es muy buena para desintoxicar y limpiar el hígado; y frescas para tortilla, sopas…tengo que probarla en licuados, tiene que ser buenísima en crudo con toda esa clorofila…se me hace la boca agua. Al final va a ser verdad lo que le dijeron un día a mi marido: “tu mujer no hace la digestión, hace la fotosíntesis” 😀

Ortigas-1Os diré que me gusta mucho más esta tortilla que la de espinacas, las hojas de la ortiga resultan más carnosas y no me dejan esa sensación de sequedad en la lengua que sí me dejan las espinacas.

Os diré cómo la hago yo

Ingredientes (para una persona):

– ortigas, un buen puñado, 300 – 400 grs.

– 2 dientes de ajo

– 5 cucharadas de harina de garbanzos, colmadas

– agua o leche vegetal, la que necesite

– sal

-aceite

– cúrcuma

– pimienta negra molida

Elaboración:

Lo primero es recolectar las ortigas, procurad que sea en un lugar apartado del trafico y de caminos transitados, para que no estén contaminadas. Para recogerlas usad unos guantes fuertes para que no os pinchen y seleccionad las hojas más jóvenes, ya que si son muy grandes, los pinchos son más fuertes y  después se notan un poco.

En casa lo que hago es ir separando las hojas de los tallos con guantes y unas tijeras y las lavo con agua muy caliente, ahí ya pierden el efecto urticante, las escurro bien y reservo.

Mientras voy preparando la harina de garbanzos, le echo sal, un poco de cúrcuma para que le dé color, pizca de pimienta negra y voy añadiendo el agua o la leche vegetal, batiendo bien para que no queden grumos, hasta que tenga una consistencia parecida a los huevos batidos. Al principio solía hacerla con agua y bueno…probé a echarle un chorrín de vinagre como leí por ahí para quitarle el sabor a garbanzo…y no me convencía, pero un día probé con leche vegetal y me gustó mucho, me queda un poco más jugosa y suaviza el sabor de la harina. Se trata de ir probando  hasta dar con lo que más nos guste.

Después preparo una sartén con un poco de aceite y rehogo el ajo cortado en láminas, cuando está empezando a dorar añado las ortigas bien escurridas, las salo, las salteo, y, entonces las añado a la mezcla de harina y leche, mezclo bien y a la sartén, a la que le habremos añadido un poco de aceite. El aceite debe estar bien caliente, esparzo bien todo, y le bajo el fuego, para que vaya cuajando pero sin quemarse. Cuando veamos que la masa por debajo ya está cuajada, lo sabremos porque se habrá despegado de la sartén, le damos la vuelta y dejamos unos instantes y ya está, lista y riquisíma.

tortilla

Ah! Un consejo, al añadir las ortigas a la mezcla de harina y leche, tened cuidado porque las ortigas son como muy esponjosas y si son demasiadas lo succionarán todo, como me pasó a mí una vez, y venga a añadir leche y harina y no había manera, nos las comimos igual pero aquello ni era una tortilla ni nada, así que ir incorporándolas poco a poco.

Hasta la próxima receta BSS

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