Esta misma semana descubrí por azar las Galettes bretonas, en mi vida había oído hablar de ellas así que supongo que muchos de vosotros tampoco, por eso la comparto sin pérdida de tiempo y porque me han enamorado, os lo juro. Hoy mismo las he desayunado con hummus, es que tengo un vicio con el hummus que yo creo que no es normal, con lechuga y unos germinados de alfalfa que hago yo misma y madre mía, me quedé como nueva.

Son una especie de crêpes o frisuelos (como se llaman en Asturias) originarias de Bretaña (Francia). La diferencia radica en que en vez de llevar harina de trigo, lleva harina de trigo sarraceno o alforfón que, a pesar de su nombre no es un cereal sino un pseudocereal. Su consumo antiguamente era más extendido pero poco a poco, cayó en el olvido a causa del mayor uso del trigo. Afortunadamente ahora se está redescubriendo y su uso está empezando a ser cada vez más frecuente. Su consumo es más que recomendable ya que,  tiene un mayor valor nutritivo que el trigo, no contiene gluten y es el único que contiene la Vitamina P que es muy  importante para la salud cardiovascular.  En Internet, podéis encontrar muchísima más información.

Volviendo a la receta, os diré que me han conquistado porque por un lado son muy muy sencillas de hacer y, eso siempre se agradece, y por otro lado por su sabor y su textura, tiene un nosequé que es diferente al trigo.

Los ingredientes son muy pocos y sencillos, aquí os los dejo

Ingredientes:

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-330 grs. de trigo sarraceno

-750 ml. de agua

-una cucharadita de sal

-1 cucharada semillas de lino, esto es opcional, es cosa mía

-aceite

Elaboración:

Es tan simple como poner en una fuente la harina con la sal y si usáis las semillas de lino también, remover e ir añadiendo poco a poco el agua. Echad un poco remover bien, añadir más seguir removiendo asegurándonos de que no queden grumos y agregar el resto del agua, tiene que quedar una masa muy fina, muy sedosa, de un espesor parecido al de los crêpes. La tapamos y la dejamos reposar un mínimo de dos horas, pasado ese tiempo ya la podemos usar. Las haremos en una sartén, ponemos una pizca de aceite, podemos quitar el exceso con una servilleta de papel, y cuando esté caliente ponemos un poco de la masa con una garcilla, extendemos bien la masa por la superficie asegurándonos de que queden lo más finitas posibles. Cuando veamos que están secas, miramos que estén doradas por debajo damos la vuelta y dejamos un momentín y al plato. Así con cada Galette.

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Si no las tomas todas, salen unas cuantas, las podéis guardar en la nevera, simplemente hay que calentarlas un poco en la sartén, sin aceite, antes de comerlas y ya está.

La forma habitual de comerlas es la siguiente: se pone sobre una sartén, se le pone el relleno que queramos, dulce o salado, y se doblan los bordes como un sobre formando un cuadrado, sacar y servir.

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Yo he probado a hacerlas con una base de queso de patata, sobre ésto unos champiñones fileteados y que previamente he salteado con ajo, un poco de guindilla y orégano, y por encima cebolla caramelizada. Esta es mi versión vegana de esta receta, pero las posibilidades para rellenar son infinitas, tantas como vuestra imaginación.

Bon apétit!!! 😀

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