Hace cerca de siete años que no entra una gota de leche de vaca en casa, y las Leches Vegetales que tomamos es totalmente casera, y la verdad es que nos gusta tanto que nunca, salvo contadas ocasiones la compramos.

La leche vegetal es taaaan, pero tan sencilla de hacer en casa que me parece absurdo comprarla ya hecha. Vale, alguna vez la compro, como comentaba antes, pero en casos muy puntuales y en casos muy concretos. Por ejemplo para hacer la mayonesa, o alguna receta que necesita expresamente leche de soja, pero nada más. Alguna vez que he probado la leche de avena o almendra, que son las que más uso, no me han gustado nada, son todo azúcar, es increíble que le tengan que poner azúcar a todo, superdulces, así que nada, ni cuento con ellas.

Y es que insisto, son tan fáciles y rápidas de hacer que no merece la pena comprarlas. Además se les puede sacar mucho provecho porque,con las pulpas sobrantes, se pueden hacer un montón de cosas, Que ya os explicaré más abajo.

Como os decía, las que hago habitualmente son la de avena y de almendras, aunque la de almendras es la más favorita del mundo para mí. Me encanta su sabor, su textura, su densidad y su aspecto, vaya, que me encanta. 😀

En este vídeo que os dejo a continuación veréis que es cierto  que son muy sencillas de hacer. A veces hablo con la gente y piensan que es muy complicado y por eso atajan comprandolas, hasta que les digo cómo se hacen y se sorprenden de su sencillez.

Ingredientes para hacer Leche de Avena:

-80 grs. de copos de avena

-1 lito de agua

-una pizca de sal

Ingredientes para Leche de Almendras:

-80 o 100 grs. de almendras (con o sin piel)

-1 litro de agua

Elaboración:

Y ahora os diré qué hago con las pulpas. La avena que me sobra de hacer la leche, la uso para añadir a galletas, a hamburguesas o para hacer tortitas. Estad atentes porque en breves publicaré unas tortitas que quedan muy ricas y que hago con estos restos.

Con la pulpa de las almendras podéis hacer varias cosas. Yo os digo lo que hago yo. Para empezar aclarar que suelo comprar almendras ecológicas con piel porque están menos procesadas que las que no la tienen. Y puedo hacer dos cosas, según el día que tenga. Hay veces que tras el remojo, las pelo, una a una y otras veces van tal cual a la batidora. Cuando las pelo, guardo los pellejos, los dejo secar bien, los guardo y cuando tengo suficientes, los muelo y guardo para usar en lo que se me ocurra, como si fuera una harina más.

Por otro lado, con la pulpa, si no tiene piel, la uso para quesos o para yogur, o algún postre. Y, por otro lado, la que tiene restos de piel, la deshidrato (en la deshidratadora o al sol, si extrañamente hace algún día de sol por estas tierras :D), la muelo y la guardo en tarros para usar en galletas, como harina, o cualquier otra cosa.

Así que ya véis el partido que se le puede sacar a cualquiera de estas recetas, por un lado una leche estupenda y por otro su pulpa que tiene múltiples usos.

Espero que tras este post os decidáis más a haceros vuestra propia leche, más sana, natural, sin azúcares y sin aditivos de ningún tipo.

Veganízate!!! 😀

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