Todo el mundo, el que más o el que menos, ha oído hablar del Kéfir, sobre todo del que se elabora con leche. Recuerdo que cuando era pequeña mi madre lo preparaba, lo devorábamos y nos gustaba muchísimo. Después, de mayor tuve ocasión de elaborarlo yo misma hasta que se cruzó el veganismo en mi vida. Pero la naturaleza es sabia y sabe compensar las cosas, por eso creó el Kéfir de Agua😉. Después de bastante tiempo por fin he conseguido tenerlo y hoy os voy a hablar un poco sobre esta maravilla.

De pura casualidad, así es como encontré el Kéfir, cuando menos me lo esperaba. Entré un día en un herbolario al que no había ido nunca y vi en el cristal del frigorífico, pegado con celo, un papelito que ponía: “Se regala Kéfir de Agua”. Por supuesto no me lo pensé dos veces. Tan contenta que me fui para mi casa con mi ansiado Kéfir!

Os diré que me gusta mil veces más que el de leche. Es un sabor es infinitamente más agradable y por supuesto, vegano.

Pero vamos a lo que importa.

¿Qué es el Kéfir?

Es un hongo, en forma de nódulos, formado por una serie de bacterias, microorganismos y levaduras que viven en simbiosis y que, incorporadas a cualquier bebida, consiguen la fermentación de esta. También reciben el nombre de Tíbicos. Unos se reproducen en leche y otros en agua.

Nódulos de Kéfir de Agua o Tibicos

Propiedades

Se le atribuyen propiedades verdaderamente milagrosas. Yo no voy a entrar en eso porque ya estoy un poco “hartita” de que me engañen y no sé hasta qué punto es cierto todo lo que se lee por ahí. Como tampoco quiero contribuir a difundir cosas que, pueden no ser ciertas, me voy a limitar a deciros lo que he averiguado de fuentes que me parecen dignas de crédito. Y os diré que, pese a no ser lo que se dice milagrosas, sus propiedades no son moco de pavo.

La bebida resultante es una bebida fermentada y probiótica, lo que significa que está cargada de bacterias vivas beneficiosas para nuestra flora intestinal contribuyendo, de esta manera, a mejorarla, repararla y equilibrarla.

Esto hace que se convierte en una fuente de salud para nuestro sistema digestivo ayudándonos, de esta forma, a tener una mejores digestiones, a reducir la producción de gases, a mejorar la absorción de nutrientes y, por si fuera poco, a reforzar nuestro sistema inmunológico.

Si tenemos en cuenta los últimos estudios en los que se dice que nuestro estómago es nuestro segundo cerebro, lo que está claro es que, si todo funciona bien en nuestro estómago, todo lo demás va rodado. Nos sentiremos con más energía, más sanas, ligeras y, por lo tanto, más felices.

Desde que lo tengo, todos los días me tomo un buen vaso. Lo tengo cerca de donde esté trabajando y le voy dando tragos, me encanta!

¿Y cómo se usa?

Al mismo tiempo que comparto este post, subo a mi Canal de Youtube este vídeo con la elaboración del Kéfir:

Como veréis no tiene ninguna complicación y enseguida le cogeréis el tranquillo. He decidido escribir el Post a la vez, para ampliar un poco más la información y poder extenderme más tranquilamente sobre ello. Aunque como siempre, os animo a que busquéis más información al respecto porque es un tema que da para mucho.

Ingredientes

Para hacer el Agua kefirada tan sólo necesitamos:

Ingredientes para el Kéfir de agua
  • unas tres cucharadas de nódulos.
  • Medio limón ( con piel si es ecológico) u otro cítrico como lima, mandarina, naranja
  • Unas cinco cucharadas colmadas de azúcar, yo uso panela
  • Dos piezas de frutas desecadas: dátiles, orejones, higos…
  • litro de agua reposada o filtrada.
  • Un colador y una cuchara que NO deben ser metálicos.

Esto es todo lo que necesitamos para tener siempre a mano un buen vaso de agua kefirada.

¿A qué sabe?

El resultado es una bebida fermentada con un sabor ligeramente dulce, alimonado o un poco ácido y con gas. Muy refrescante y agradable de sabor.

En el momento de fermentar la bebida podéis elegir si la queréis con más o menos gas. Para ello basta con taparlo herméticamente, si la queremos con más gas, (por eso es necesario un envase con capacidad para más de un litro) o, taparlo con una gasa para que tenga menos.

Otros consejos

  • De vez en cuando puedes lavar el Kéfir.
  • Si tienes ya mucha bebida y no das a basto con ella o vas a salir de viaje o lo que sea y no vas a poder hacer Kéfir, tan sólo tienes que guardarlo en la nevera en un tarro de cristal con un poco de azúcar y listo. Hay quien dice que se pueden congelar, yo no lo haría, lo hice con los de leche y después de eso ya no fueron los mismos….😒
  • A partir de esta bebida puedes conseguir otras bebidas saborizadas y personalizadas, con el sabor que prefieras haciendo una segunda fermentación que os enseñaré la próxima semana.
Preparación de Agua Kefirada

¿Qué hacer con el exceso de nódulos?

Pues es un tema que me trae un poco de cabeza. Por eso he estado buscando ideas y esto es lo que he sacado en limpio:

  • Regalar a todos vuestros conocidos y familiares.
  • Podéis poneros en contacto con alguna tienda y dejar un papelito, como el que vi yo, diciendo que regaláis Kéfir de Agua.
  • Se pueden tomar incorporados a batidos, sopas (sin hervirlos) o comerlos así tal cual (Yo aún no lo he probado, las cosas como son).
  • Se pueden usar para abonar la tierra de nuestras plantas.
  • No es conveniente tirarlos por el desagüe porque pueden taponarlo con el tiempo (parece ser).

Y esta es toda la información que tengo. Creo que no me he dejado nada.

Espero que os guste, me encantará ver vuestros comentarios sobre la receta.

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