DORMÍA YO…

….plácidamente sobre mi roca preferida para dormir en las noches despejadas de verano, junto al riachuelo que suele frecuentar mi amiga la Xana, cuando súbitamente, sin apenas haber amanecido, me despertó Edon el búho. Me enseñó su cola a la que le faltaban varias de sus plumas timón y muy asustado me comentó cómo gracias a un hábil movimiento evasivo, se había salvado de morir tiroteado por un humano. Como ya os dije, todos los habitantes de los bosques esperan que yo, el Busgosu, los proteja y como no, también lo hice en esta ocasión. Salí disparado y loco de ira hacia donde me indicó Edon y ciertamente, no tardé en oír el estruendo que hacía el humano al usar sus tubos asesinos. Iba acompañado de un perro de esos que no paran y ponen a uno nervioso si sigues sus movimientos.

Fuente la Xana

LA FURIA DESATADA DEL BUSGOSU

Al perro no me costó mucho convencerlo de lo equivocado que estaba al entrar en mi territorio, sólo me limité a acercarme a él y mirándolo a los ojos con mi semblante más terrible,practicado durante años y haciendo rechinar mis dientes, le dije “MAS VALE QUE CORRAS”… voló…

Habiéndome desecho del perro, esperé a que el humano tuviera que recargar sus tubos de muerte para saltar hacia él, con los ojos inyectados en sangre, dando grandes alaridos y sin dejar de soltar improperios, moviendo mis brazos y mi lengua de forma exagerada. No le di tiempo a más, salió corriendo como si lo persiguiera el diablo… que casi, pero no… tal fue su apuro que acabó tirándome con la escopeta, no le salió muy mal no, ya que se me enredó en las piernas lo que me hizo dar un vuelo de rasante que acabó con mi faz estampándose contra el suelo. Eso le dio cierta ventaja, la suficiente como para alcanzar su máquina y meterse adentro. Aún así y por el enorme cabreo que yo llevaba, acrecentado por el golpe recientemente recibido, embestí con todas mis ganas esa máquina, justo antes de que el humano consiguiera ponerse en marcha. El impacto fue tremendo, tanto que una de las paredes transparente de la máquina salto en mil pedazos. Vi cómo se alejaba a gran velocidad parándose sólo para recoger al perro y a continuación continuar su huida hacia donde quiere que viviera. Durante todo el tiempo que lo tuve a la vista no paré de gritar, saltar y mover brazos y lengua, una vez que lo perdí de vista, habiendo aguantado el tipo hasta entonces, caí al suelo sin conocimiento a consecuencia del tremendo impacto contra la máquina humana… ya lucía el sol plenamente cuando Diara la cierva me despertó con sus lametazos.

La escopeta, en la actualidad, forma parte de mi colección de objetos interesantes que como ya os dije, guardo en mi cueva preferida para esconder los objetos interesantes.

Dibujo de David Cavernario, “con su visión de lo sucedido…”

CONVALECENCIA

Estuve varios días con un fuerte dolor de cabeza y alimentándome con frutos del bosque, previamente machacados, pues en mi furiosa embestida, olvide meter la lengua. Pero bueno, creo que ese humano haya aprendido la lección… y yo también…

Con esto, espero que también todos vosotros hayas aprendido la lección:
  1. No oséis enfadar a un Busgosu pues os arrepentireis.
  2. Respetad los seres del bosque y a la propia naturaleza u os expondréis a lo dicho en el número anterior.
  3. Si envestís, que sea a algo más blando que vuestra propia cabeza, si no es así, colocad bien la cabeza para que el golpe lo soporten sólo vuestros cuernos (bueno si al igual que yo los poseéis claro está)  y aún así, aún habiendo envestido a algo más o menos duro que vuestros cuernos o cabeza y pese a haberlo hecho con una colocación perfecta de lo ya referido, no olvidéis, nunca, nunca, meter la lengua… duele!!!

 

NOTA:

Tras publicar este post, Laura F.C., ha sugerido escuchar la canción El Busgosu de Xuaco Amieva mientras se leía este texto. Me ha parecido una gran idea y ahí os he dejado el enlace.

¡¡¡NATURALIZATE!!!

Tengo que agradecer a David Cavernario su dibujo, me da miedo hasta a mí!!! Podéis ver más dibujos de él en:

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