Hoy, amiguinos y amiguinas, voy a hablaros de un siniestro personaje del que deberías tener alejados a vuestros pequeños, hoy voy a hablaros del Home del Sacu, un terrible personaje del que hay, incluso, terribles noticias en prensa y del que, siguen diciendo que, es Mitología o Leyenda pero que sigue deambulando por nuestros pueblos. Este de los seres más terribles de los que tengo conocimiento y que, obviamente, tiene prohibida su entrada en mis dominios.

LOS ASUSTA NIÑOS

¿¿CÓMO SON ESTOS SERES??

Si bien es más conocido como:

  • Un señor que aparenta avanzada edad.
  • Piel curtida por las inclemencias meteorológicas.
  • Ojos negros, hundidos y brillantes.
  • Altura y corpulencia considerable.
  • Grandes y fuertes manonas.
  • Aspecto dasaliñado.
  • Vestido con prendas oscuras, sombrerón viejo de ala ancha o boina descolorida y mugrienta, madreñas desferradas (sin la goma) y como no, con un saco a sus espaldas y cuchillo de grandes dimensiones al cinto.
  • Su olor a «humanidad» que no parece conocer el jabón, se aprecia a distancia, resultando nauseabundo.

También está la versión femenina de iguales características al anterior:

  • Mujerona de aspecto viejo.
  • Faz con arrugas hasta en las propias arrugas.
  • Ojos brillantes y negros, hundidos en el rostro.
  • Vestida de negro con pañolón en la cabeza, con su arrastrar de madreñas, con terrible cuchillo al cinto y encorvada por el peso del saco.
  • La «Bicha» huele que apesta, a sudor, hoguera, sangre y a todo lo que se nos pueda ocurrir, porque ella desconoce el significado de lavarse…

¿¿A QUÉ DEDICAN EL TIEMPO LIBRE??

Suelen estar de paso, obviamente, permaneciendo poco tiempo en la misma zona, donde elige para vivir cuevas y casas o edificaciones abandonadas.

Estos personajes deambulan por los caminos y por las calles de los pueblos amparándose en la oscuridad de la noche, en busca los más pequeños de las casas que, despistados o extraviados osan cruzarse en su camino.

Aprovecha cualquier despiste para, incluso, colarse malévolamente en las casas beneficiándose de ventanas y puertas abiertas o mal cerradas.

Una vez elegida la víctima, la rapta metiéndola en el saco y llevándola a su improvisada morada donde gusta destripar a sus presas con su enorme cuchillo, para desangrarlas y sacarles el unto (la grasa corporal).

SUS MÚLTIPLES NOMBRES

EN ESPAÑA:

Son muy conocidos estos seres en casi todo el planeta y de ahí que tenga multitud de nombres tales como:

  • El Hombre / la Mujer del Saco
  • Viejo/a del saco
  • Viejo/a del Costal
  • Hombre/Mujer de la Bolsa
  • Viejo/a de la Bolsa
  • Sacamantecas
  • El/la Destripador/a
  • Chupasangres
  • La Fiera Currupecia, Currupia, Corrupia
  • Zamparrampa
  • Coco
  • Marrillona
  • Manona Negra

EN EL RESTO DEL MUNDO

Estos seres, como no, tienen sus homónimos en el resto de países, siendo algunos de esos nombres:

  • Rusia: Baba Yagá: vieja, huesuda y arrugada, nariz azul y dientes de metal, tiene una pierna normal y una de hueso (representación del mundo de los vivos y el mundo de los muertos)
  • Bloody Bones / Big Head / Tommy Big Head: Inglaterra: Se dice que vive cerca de estanques, o en armarios oscuros, un ser horrible lleno de sangre que cae por su faz, sentado sobre huesos descarnados de los niños mentirosos y mal hablados.
  • Bogeyman / Boggart / Bogles / Bogie : Escocia: Este elemento, no tiene una descripción exacta, salvo que usa túnica y no muestra su careto. boggart, bogles o bogies.
  • Krampus: Los Alpes Dicen que es un Demoño que, en Navidad, castiga a los niños que han sido malévolos. Es el antónimo de San Nicolás. Mete a los pequeños en su saco y se los lleva. De su frente le salen cuernos, una larga melena negra, todo su cuerpo está cubierto de bello negro, patas como las mías (ver el Busgosu) y su lengua es roja… ojo, que no soy yo, que se me echa la culpa de todos los males!!!
  • Lamia: Grecia: Es una mujer con la única labor de asustar a los más pequeños. Es seductora y muy, muy mala.
  • Struwwelpeter: Alemania: (Pedro Melenas / Pedro El Desgreñado / El Despeluzado) Otro que no el jabón no es para él!! También se dedica a castigar a los pequeños que son poco majetes…
  • Tata Duende: Belice: Espíritu poderoso que protege a los animales y la selva. Pequeño, peludo, muy arrugadete, puntiagudos tacones y no podría hacer dedo en las carreteras porque no tiene pulgares… Se viste con arapos, trapos y pieles. El bicho es presumido y le gusta vestir su cabeza con un sombrero grande.
L'Home l'Sacu (Dibujo de Roberto Suárez)
L’Home l’Sacu (Dibujo de Roberto Suárez)

¿¿MITO CONVERTIDO EN REALIDAD O REALIDAD CONVERTIDA EN MITO??

Lo dejo a vuestra opinión, pero bien es cierto que hay hechos documentados de acontecimientos acaecidos con este tipo de seres como es, por ejemplo, lo sucedido allá por el año 1928 en Gador y la terrible historia del Sacamantegas de Galicia.

El crimen de Gádor (Almería) 1910.

Francisco Ortega el Moruno, gravemente enfermo de tuberculosis, buscando una cura de forma desesperada, acudió a la curandera, Agustina Rodríguez, quien lo mandó a ver al barbero y curandero Francisco Leona (individuo con antecedentes criminales).
Leona pidió tres mil reales a cambio de la cura y cuando recibió el dinero, le dijo a Francisco que, para curarse, debía beber sangre de un niño recién salida del cuerpo y ponerse emplastos de las mantecas, aún calientes de la criatura, en el pecho.
Leona se ofreció él mismo buscar al niño y estuvo ofreciendo dinero a campesinos a cambio de sus hijos, pero ninguno cedió

Por ello, en compañía de Julio Hernández el tonto, hijo de Agustina, fueron en busca de algún niño extraviado.

El 28 de junio de 1910 secuestraron a Bernardo González Parra, de siete años, que se había despistado mientras jugaba con sus amigos y se había separado de ellos.

Lo durmieron con cloroformo, lo metieron en un saco y lo llevaron al cortijo de Ardoz, aislado del pueblo, que Agustina había puesto a disposición del enfermo.

Otro hijo de Agustina, José, fue a avisar a Ortega, mientras en la casa se quedaba su mujer, Elena, preparando tranquilamente la cena.

Una vez que todo el mundo estuvo en la casa, sacaron a Bernardo del saco, despierto pero aturdido, y le realizaron un corte en la axila para sacarle sangre, que recogieron en un vaso. Mezclada con azúcar, Ortega se bebió la sangre antes de que se enfriara.

Mientras, Julio mató al pequeño golpeándole la cabeza con una gran piedra. Leona abrió el vientre del niño y le extrajo la grasa y el epiplón, y lo envolvió todo en un pañuelo que puso sobre el pecho de Ortega.

Una vez terminado el ritual, ocultaron el cuerpo en un lugar conocido como Las Pocicas, en una grieta en la tierra, y lo taparon con hierbas y piedras.

Al realizar el reparto de dinero, Leona intenta engañar a Julio y no le paga las cincuenta pesetas que le prometieron por el asesinato. Éste decide vengarse y le cuenta a la Guardia Civil que ha encontrado el cuerpo de un niño por casualidad mientras cazaba liebres.

Detuvieron a Leona por tener antecedentes, y éste culpó a Julio, que en un principio declaró haber presenciado el crimen desde unos matorrales. Al final los dos hombres confesaron el crimen.

La Guardia Civil detuvo a todas las personas implicadas en el asesinato de Bernardo. Leona fue condenado al garrote vil, pero murió en la cárcel. Ortega y Agustina fueron también condenados a la pena máxima y ejecutados. José fue condenado a 17 años de cárcel y su mujer, Elena, fue absuelta. Julio el tonto, condenado

Bibliografía :
  • Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses, (Almería, enero y marzo de 1911. 2 vols). Excelentísima Diputación Provincial de Almería.
  • «El Vampiro de Gádor» (1928).
  • Revista Por Que (5 fascículos publicados en los años sesenta).

CUENTO DEL HOMBRE DEL SACO

Había un matrimonio que tenía tres hijas y como las tres eran buenas y trabajadoras les regalaron un anillo de oro a cada una para que lo lucieran como una prenda. Y un buen día, las tres hermanas se reunieron con sus amigas y, pensando qué hacer, se dijeron unas a otras:

-Pues hoy vamos a ir a la fuente.

Era una fuente que quedaba a las afueras del pueblo.

Entonces la más pequeña de las hermanas, que era cojita, le preguntó a su madre si podía ir a la fuente con las demás; y le dijo la madre:

-No hija mía, no vaya a ser que venga el hombre del saco y, como eres cojita, te alcance y te agarre.

Pero la niña insistió tanto que al fin su madre le dijo:

-Bueno, pues anda, vete con ellas.

Y allá se fueron todas. La cojita llevó además un cesto de ropa para lavar y al ponerse a lavar se quitó el anillo y lo dejó en una piedra. En esto, que estaban alegremente jugando en torno a la fuente cuando, de pronto, vieron venir al hombre del saco y se dijeron unas a otras:

-Corramos, por Dios, que ahí viene el hombre del saco para llevarnos a todas -y salieron corriendo a todo correr.

La cojita también corría con ellas, pero como era cojita se fue retrasando; y todavía corría para alcanzarlas cuando se acordó de que se había dejado su anillo en la fuente. Entonces miró para atrás y, como no veía al hombre del saco, volvió a recuperar su anillo; buscó la piedra, pero el anillo ya no estaba en ella y empezó a mirar por aquí y por allá por ver si había caído en alguna parte.

Entonces apareció junto a la fuente un viejo que no había visto nunca antes y le dijo la cojita:

-¿Ha visto usted por aquí un anillo de oro?

Y el viejo le contestó:

-Sí, en el fondo de este costal está y ahí lo has de encontrar.

Conque la cojita se metió en el costal a buscarlo sin sospechar nada y el viejo, que era el hombre del saco, en cuanto ella se metió dentro cerró el costal, se lo echó a las espaldas con la niña guardada y se marchó camino adelante, pero en vez de ir hacia el pueblo de la niña, tomó otro camino y se marchó a un pueblo distinto. E iba el viejo de lugar en lugar buscándose la vida, así que por el camino le dijo a la niña:

-Cuando yo te diga: «Canta, saquito,canta que si no te doy con la palanca», tienes que cantar dentro del saco.

Y ella contestó que bueno, que lo haría así.

Y fueron de pueblo en pueblo y allí donde iban el viejo reunía a los vecinos y decía:

-Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca.

Y la niña cantaba desde el saco:

«Por un anillo de oro
que en la fuente me dejé
estoy metida en el saco
y en el saco moriré».

Y el saco que cantaba era la admiración de la gente y le echaban monedas o le daban comida.

En esto que el viejo llegó con su carga a una casa donde era conocida la niña y él no lo sabía; y, como de costumbre, puso el saco en el suelo delante de la concurrencia y dijo:

-Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca.

Y la niña cantó:

«Por un anillo de oro
que en la fuente me dejé
estoy metida en el saco
y en el saco moriré»
.

Así que oyeron en la casa la voz de la niña, corrieron a llamar a sus hermanas y éstas vinieron y reconocieron la voz y entonces le dijeron al viejo que ellas le daban posada aquella noche en la casa de sus padres; y el viejo, pensando en cenar de balde y dormir en cama, se fue con ellas.

Conque llegó el viejo a la casa y le pusieron la cena, pero no había vino en la casa y le dijeron al viejo:

-Ahí al lado hay una taberna donde venden buen vino; si usted nos hace el favor, vaya a comprar el vino con este dinero que le damos mientras terminamos de preparar la cena.

Y el viejo, que vio las monedas, se apresuró a ir por el vino pensando en la buena limosna que recibiría.

Cuando el viejo se fue, los padres sacaron a la niña del saco, que les contó todo lo que le había sucedido, y luego la guardaron en la habitación de las hermanas para que el viejo no la viera. Y, después, cogieron un perro y un gato y los metieron en el saco en lugar de la niña.

Al poco rato volvió el viejo, que comió y bebió y después se acostó. Al día siguiente el viejo se levantó, tomó su limosna y salió camino de otro pueblo.

Cuando llegó al otro pueblo, reunió a la gente y anunció como de costumbre que llevaba consigo un saco que cantaba y, lo mismo que otras veces, se formó un corro de gente y recogió unas monedas, y luego dijo:

-Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca.

Mas hete aquí que el saco no cantaba y el viejo insistió:

-Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca.

Y el saco seguía sin cantar y ya la gente empezaba a reírse de él y también a amenazarle.

Por tercera vez insistió el viejo, que ya estaba más que escamado y pensando hacer un buen escarmiento con la cojita si ésta no abría la boca:

-¡Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca!

Y el saco no cantó.

Así que el viejo, furioso, la emprendió a golpes y patadas con el saco para que cantase, pero sucedió que, al sentir los golpes, el gato y el perro se enfurecieron, maullando y ladrando, y el viejo abrió el saco para ver qué era lo que pasaba y entonces el perro y el gato saltaron fuera del saco. Y el perro le dio un mordisco en las narices que se las arrancó y el gato le llenó la cara de arañazos y la gente del pueblo, pensando que se había querido burlar de ellos, le midieron las costillas con palos y varas y salió tan magullado que todavía hoy le andan curando.

En la senda del Camín Encantáu en el valle de Ardisana, hay una talla en madera sobre el Hombre del Saco con un panel que nos dice al toparnos con él:

¿Te asusté?. No, claro que no.

De día sois todos muy valientes, ni al Hombre del Sacu le teméis.

Pero en éstos bosques es fácil perderse, y no soy lo mas temible que vas a encontrarte».

AUTORES DE LOS DIBUJOS:

Agradecimientos a David Cavernario por su versión del Hombre del Saco. Podéis ver más dibujos de él en:

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Agradecimientos a Roberto Suárez por su versión del Hombre del Saco. Podéis ver más dibujos de él en:

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