Como suelo intentar explicar en mis post, nuestro cuerpo posee todas las herramientas necesarias para protegernos y mantener nuestra salud, lo único que necesitamos es entenderlo y utilizar el sentido común. También tiene su propio sistema de protección frente al sol. En los últimos años los problemas de cáncer de piel aumentan a pesar del uso de los protectores solares. Como todos sabemos los rayos solares son fundamentales para nuestra salud, para sintetizar la vitamina D, fortalecer los huesos, prevenir la osteoporosis, evitar la depresión, aumentar el número de glóbulos blancos…Para eso con unos 10 ó 15 minutos al día sería suficiente, pero desde hace tiempo la moda es lucir una piel bronceada y nos exponemos durante horas al sol sin prestar atención a las señales de nuestro cuerpo ni nuestra piel. Al usar cremas solares y gafas de sol conseguimos confundir a nuestro cerebro.

Los métodos naturales de protección del cuerpo frente a los rayos UV son la producción de melanina,  sudor y nuestros ojos mediante la luz que le llega al cerebro a través de ellos:

La melanina

es el pigmento que producen los melanocitos, células especializadas que se encuentran en la base de la epidermis y que nos protegen de la agresión solar dando lugar al bronceado. Existe mayor cantidad en la cara y genitales y menos en tronco y extremidades. Con el paso de los años se van reduciendo hasta en un 10% por década.

El sudor

contiene ácido urocánico que es un potente protector solar. Cuando sudamos el cuerpo interpreta que puede haber sol en exceso y produce este ácido para protegernos.

Los ojos

son los receptores de la luz y a través de ellos llega la información que el cerebro necesita para el buen funcionamiento de nuestro organismo. El cerebro regula todas las funciones del cuerpo, recibe, procesa e interpreta la información que recibe de los sentidos (vista, oído, tacto…). Hace años que también se ha puesto de moda el uso abusivo de las gafas de sol. Cuando ponemos las  gafas de sol, nuestro cerebro no puede detectar la verdadera intensidad de luz a la que nos estamos exponiendo y no puede activar correctamente los mecanismos de defensa que necesitamos en esos momentos. Por lo tanto el cerebro no puede regular la dosis adecuada de activación de melanina a la piel.

Así pues el cuerpo tiene sus defensas que unidas al sentido común (tomar el sol con moderación y en las horas primeras y últimas del día, utilizar sombrero, ropa ligera que permita respirar a la piel y nos cubra del sol, alimentos ricos en carotenos y clorofila, sombra…) nos protegen de las agresiones del sol y nos permiten disfrutar de todos sus beneficios. En cambio, en lugar de esto, acudimos a los protectores solares químicos, porque son cómodos y fáciles de usar. Los protectores solares químicos no solo contienen ingredientes peligrosos sino que alteran las defensas naturales de la piel al penetrar en ella. Deben aplicarse unos 30 minutos antes de la exposición solar para que sean absorbidos por la piel y se produzca la reacción química. Según el catedrático de medicina Nicolás Olea, los tres grupos químicos que se utilizan en los protectores solares son Benzofenonas, Camcenos y Oxicinamatos que son antiandrogénicos que modifican el comportamiento de las hormonas sexuales. La mayor parte de los protectores solares tienen actividad hormonal y funcionan como disruptores endocrinos pudiendo provocar graves problemas de salud.También estos protectores químicos dificultan la sudoración para evitar que la crema se nos vaya e impide la síntesis de vitamina D (según Nicolás Olea somos el país europeo con mas deficiencia de vitamina D a pesar de ser los que más tiempo pasamos al sol).

Por otro lado contaminan el medio ambiente, mares y océanos (la mayor parte de sus componentes son derivados del petróleo y afectan especialmente a los arrecifes de corales).Las alternativas naturales consisten en la utilización de filtros físicos como el oxido de zinc, dióxido de titanio, arcilla… (que no sean en forma de  nanopartículas pues son peligrosas ya que pasan a través de la piel y atraviesan las membranas celulares).Por el momento (se están haciendo estudios) estos filtros físicos son efectivos ya que forman una pantalla protectora en la piel sin que ésta la absorba y refleja la luz solar evitando que penetren.

Los aceites vegetales se utilizan desde la antigüedad en distintas culturas como protectores solares: el aceite de argán, oliva, coco, sésamo, arroz… En el siguiente post hablaré con más detalle de estos aceites y cómo podemos combinarlos para hacer nuestros protectores solares.

Os dejo con una receta sencilla:
INGREDIENTES

-Una cucharada sopera de aceite de salvado de arroz (contiene orizanol que absorbe los rayos UVA y UVB)

-Tres cucharadas soperas de Caolín (forma una pantalla que refleja los rayos UV)

PREPARACIÓN

Mezclamos bien hasta conseguir una textura de crema y aplicamos antes de tomar el sol, reponiendo cada hora y cada vez que se moje la piel. Esta cantidad es para aplicación facial, si deseas hacerla para todo el cuerpo tendrás que aumentar proporcionalmente las cantidades, y a mayor cantidad de caolín mayor protección.Recuerda que al ser un cosmético natural de protección física no actúa del mismo modo que un protector químico, por lo que debes reponerlo con frecuencia ya que con el sudor, el roce, el agua…se irá con más facilidad.

Disfruta del sol y cuida tu piel. 😀

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