Nuestros Miedos

Hoy comienzo mi post con este cuento sufí, porque nos muestra cómo actuar frente a nuestros miedos.

Un caluroso día de verano, un león iba por la sabana y comenzó a sentir sed. Sus pasos se dirigían en busca de agua. Después de mucho caminar ve a lo lejos un pequeño embalse y sediento se acerca hasta allí. Pero cuando va a beber ve a otro león y retrocede. Tiene sed pero no le apetece tener que enfrentarse a ningún león, así que decide ocultarse tras unos matorrales y esperar a que el otro macho se vaya.

Pasa el tiempo y el león cada vez tiene más sed, así que intenta acercarse de nuevo al agua y asustar con un potente rugido al otro león, quizás así el otro se asuste y le deje beber tranquilo. Se acerca con sigilo y cuando se acerca al agua, emite el rugido más potente y terrorífico que puede, pero sorprendido oye, como al mismo tiempo, el otro león ruge y asustado huye despavorido ante la potencia del que él cree su rival.

Decide pues esperar de nuevo, pero cada vez mas sediento y débil. Así, tras los matorrales, llega un momento en que ya no puede aguantar más y decide que si tiene que morir prefiere que sea luchando, que no de sed. Así que decidido, una vez más, se acerca al agua a beber y sin mirar siquiera, comienza a hacerlo y al primer lengüetazo, ve que la imagen del fiero león empieza a temblar en el agua y se da cuenta de que el temido y terrible león era su propio reflejo.

Cómo Reconocer Nuestros Miedos

Todos tenemos miedos que somos capaces de reconocer, aunque no sepamos cómo se han originado, pero tenemos muchos otros que se camuflan bajo otras emociones, de los que no somos conscientes.

El miedo nos paraliza cuerpo y mente y nos ocurre como al león, nuestra mente se nubla y no somos capaces ni de reconocernos en esas situaciones, incluso nos avergonzamos y sentimos que empequeñecemos en esos momentos.

Vértigo

Vértigo

Tenemos miedos no reconocidos a casi todo, a no gustar, a fracasar, al dolor, a la soledad, a la enfermedad, a viajar, a intentarlo, a triunfar, a las pérdidas, a los cambios, a que nos engañen o nos hagan daño… la lista puede ser interminable. ¿Cuáles son tus miedos?

Y los síntomas: nervios, palpitaciones, respiración agitada o contenida, escalofríos, mareos o sensación de inestabilidad, inseguridad, agresividad…

Cuando no reconocemos los síntomas del miedo, ni cómo nos comportamos en esos momentos, nos estamos perjudicando a nosotros mismos física, mental y emocionalmente e incluso a las personas que nos rodean directa o indirectamente, ya que proyectamos esa energía de miedo a través de palabras, gestos y actos sin darnos cuenta.

Todos nuestros miedos y comportamientos actuales se basan en experiencias del pasado, las recordemos o no. Están ahí desde el momento en que nacemos e incluso antes.

Araña

Araña

Absorbemos todas las sensaciones y emociones de nuestro entorno y a veces, no solo las nuestras, sino también, sin darnos cuenta, las de otros (madre, padre, hermanos, amigos…).

Todo lo que está basado en el miedo no puede dar resultados muy positivos, pues no decidimos con libertad y se reflejará en el futuro. Puede que te paralice y decidas no hacer algo, o puede que hagas todo lo contrario.

Por ejemplo, si te encuentras con que tienes que saltar una zanja o un pequeño río y temes caerte, el miedo quizás te impida saltarlo y llegar a la otra orilla, o tal vez decidas saltarlo sin pensar más. Las dos reacciones están controladas por el miedo. En cambio, si tú decides sin miedo, analizarás la situación y si merece la pena cruzarlo, observarás cuál es la mejor forma de hacerlo, si cubre más por una zona u otra, si se estrecha en algún tramo… e incluso si hay un puente cercano.

Es muy importante conocernos y reconocer las emociones que nos dominan en determinados momentos y eso, solo lo consigues observándote.

La Güestia (Dibujo de Roberto Suárez)

La Güestia (Dibujo de Roberto Suárez)

Cómo Actuar Frente a Nuestros Miedos

Puedes practicar con este ejercicio:

Trata de recordar algún momento en el que hayas sentido miedo, observa los cambios que se producen en ti al revivirlo.

  • ¿Se tensa tu cuello? ¿tu mandíbula?
  • ¿tu respiración se vuelve más rápida o contenida?
  • ¿sientes tensión en el estómago?
  • ¿quizás nervios?

Obsérvate y aprende a identificar las señales para saber cuando estás ante una situación de miedo de la que no eras consciente.

Solo puedes sanar tus miedos reconociéndolos y observándolos, como en el cuento, escondernos no es la solución.